Los clavos compuestos son soluciones de fijación avanzadas fabricadas con una combinación de materiales -por lo general, polímeros reforzados, compuestos de fibra de vidrio o compuestos a base de resina- en lugar del metal tradicional. A diferencia de los clavos de acero, los clavos compuestos son ligeros, resistentes a la corrosión y no metálicos, por lo que son adecuados para aplicaciones especializadas en las que los elementos de fijación metálicos no son ideales.
Al no contener metal, los clavos compuestos no se oxidan, no manchan la madera, no activan detectores de metales ni dañan las herramientas de corte durante el procesamiento secundario (como serrar o recortar).
Características principales:
La elección del clavo compuesto adecuado depende de las necesidades estructurales, los factores ambientales y el tipo de aplicación.
Los clavos compuestos suelen tener menos resistencia al cizallamiento que los clavos de acero. Son ideales para:
Para cargas estructurales importantes, las fijaciones metálicas pueden ser una mejor opción.
Si los materiales lo serán:
Los clavos compuestos son ideales porque no dañan las herramientas.
La mayoría de los clavos compuestos requieren:
Los clavos compuestos suelen tener un coste inicial superior al de los clavos de acero al carbono, pero proporcionan:
En el caso de las industrias especializadas, el valor del ciclo de vida suele justificar la inversión.